martes, 14 de julio de 2015

Parada El Pato



El Centro Agrícola El Pato es una población semi-rural del partido de Berazategui. El 18 de octubre de 1942 se detiene en la parada El Pato (construida con aportes de los vecinos) el primer tren. Corresponde a la línea que unía La Plata (Estación Meridiano V) con Avellaneda del entonces Ferrocarril Provincial de Buenos Aires (Ferrocarril General Manuel Belgrano luego de la nacionalización). Prestó servicio a la comunidad hasta el 5 de Julio de 1977, cuando el ramal fue clausurado.
El nombre es uno de los más antiguos y su origen se remonta a los años inmediatamente posteriores a la segunda fundación de Buenos Aires por Juan de Garay. En el reparto de las tierras efectuado en la zona,  la “suerte” de estancia asignada a Antón de Higueras se llamó justamente “Suerte Pato”.

lunes, 13 de julio de 2015

Estación Laferrere



Fue el 4 de Mayo de 1911 cuando Honorio Luque, Pedro Luro y Gregorio de Laferrere solicitan al Gobierno de la Provincia de Buenos Aires la aprobación de las pruebas de agua y topografía para fundar un pueblo en el Km. 24,300 de la línea férrea de Buenos Aires..." según consta en el expediente número 320 letra L del año 1911. El 13 de mayo, es decir una semana después, se aprueban los planos presentados, realizados por el agrimensor Carvalho. En febrero de 1912 comienza la construcción de cien chalets sobre "... dos fracciones de campo separadas entre si por la vía de la Compañía General de Ferrocarriles de la Provincia de Buenos Aires…”, los que constituirán la base del nuevo pueblo. Al año siguiente los primeros veinte chalets terminados son vendidos en subasta pública.





El 12 de Marzo de 1913, el ferrocarril impone el nombre de Laferrere a la parada 24,300 del ramal Buenos Aires - González Catán. La estación es habilitada al servicio público para pasajeros, encomiendas, carga, telégrafo y hacienda. Su construcción comenzó en 1911 y fue ampliada en 1925. El edificio es de ladrillo a la vista con techo a dos aguas y galería sostenida con columnas y vías de madera.
En noviembre de ese año fallece Gregorio de Laferrere y este hecho, sumado a las dificultades económicas generadas  por la Primera Guerra Mundial, paralizan las inversiones y el progreso del nuevo pueblo. Para 1930 la actividad económica principal es la agropecuaria y no cuenta con mas de 600 habitantes. A fines de la década del cuarenta la firma Perales realiza el primer remate de tierras y comienzan a llegar nuevos pobladores ala zona. En 1955 se rematan 2500 lotes, vendiéndose 2000 en menos de un año. A partir de ese momento el progreso y el aumento de la cantidad de habitantes de la localidad son constantes.
El nombre adoptado rinde homenaje al dramaturgo y político argentino Gregorio de Laferrere (1867-1913), además uno de los fundadores del pueblo. Autor de clásicos como “Jettatore” y “Las de Barranco”, entre muchas otras, fue intendente de Morón en 1891 y diputado nacional en 1893. 

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Homenaje ferroviario a Evita



La estación se encuentra entre Laferrere e Independencia, en el kilómetro 26 de la ruta provincial 21. Fue inaugurada el 14 de enero de 1999 y en su nomenclador rinde homenaje a uno de las personas mas relevantes de nuestra historia,  Evita.
Nacida María Eva Duarte el 7 de mayo de 1919 en Los Toldos, provincia de Buenos Aires, hija de Juan Duarte y de Juana Ibarguren y la menor de 5 hermanos. Su padre fallece en 1926, quedando la familia, ya en Junín, en una precaria situación económica. En 1935 se va a Buenos Aires a probar suerte en el mundo del espectáculo, actuando en teatro, radio y cine con bastante suceso. En 1944 participa de un festival artístico en el Luna Park para recaudar fondos para asistir a las víctimas de un terremoto en San Juan. Allí conoce al Coronel Perón, a quien acompañará hasta su muerte. A los pocos meses se van a vivir juntos para luego casarse el 22 de octubre por civil y el 10 de diciembre en la Iglesia de San Francisco de La Plata.
Osvaldo Soriano escribió que Evita  “…tenía un encanto de madre severa, con ese pelo rubio atado a la nuca que le disimulaba la belleza de los treinta años…” A nadie resultó indiferente: fue ángel vengador y hada buena para sus “descamisados” y bruja despiadada y cruel para los “contreras” o “gorilas”, que llegaron a pintar la imperdonable frase “viva el cáncer” mientras agonizaba. Eva Perón revolucionó la manera de hacer política social en Argentina y probablemente en el mundo. Entendió y llevó a la práctica algo sobre lo que años después reflexionará Foucault: las aspiraciones de las clases populares no se limitan necesariamente a obtener la atención de sus necesidades primarias, legítimamente pueden desear ser dueños del poder. Zulema Alba explicaba que Eva nunca fue condescendiente con los humildes, los trató como iguales, exigiéndoles un compromiso cada vez mayor con un proyecto que por fin los incluía y que creía el mejor, quizás el único posible. Conoció en carne propia humillaciones y miseria, y la frase “donde hay una necesidad hay un derecho” no era una mera proclama destinada a obtener votos sino una guía para sus actividades en la Fundación que llevaba su nombre.

Muere el 26 de julio de 1952, dando lugar a la manifestación popular de dolor mas importante en la historia argentina. “…y el amor y el dolor, que eran de veras, gimiendo en el cordón de la vereda. Lágrimas enjuagadas con harapos, madrecita de los desamparados…” escribe, mezclando amor y odio de clase María Elena Walsh. Intelectual honesta y valerosa defensora de los derechos de las mujeres, a pesar de pertenecer a los círculos antiperonistas, en su poema “Evita” no puede evitar elogiar “su insólito coraje”, Eduardo Galeano, mas afín y sensible a los mitos populares, en “Memorias del fuego”, describe su funeral y las consecuencias políticas: “…Ante el cuerpo de Evita, rodeado de claveles blancos desfila el pueblo llorando. Día tras día, noche tras noche, la hilera de antorchas: una caravana de dos semanas de largo. Suspiran aliviados los usureros, los mercaderes, los señores de la tierra. Muerta Evita, el presidente Perón es un cuchillo sin filo..."


                                          

1985: electrificación del Roca



El 9 de noviembre de 1985 se habilitan oficialmente al servicio público los nuevos servicios eléctricos que el Ferrocarril General Roca prestaría en los ramales Constitución-Glew y Constitución-Ezeiza.

Ferrocarriles Argentinos prometía en el afiche que el nuevo servicio ferroviario permitiría transportar 52.000 pasajeros por hora, disminuir en un 40 por ciento el tiempo del viaje, aumentar las frecuencias a un tren cada siete minutos, mejorar la seguridad gracias al cierre automático de puertas y disfrutar del confort que ofrecían sus cómodos asientos. 

viernes, 10 de julio de 2015

Mechongué



Mechongué se encuentra a 45 km de Miramar, ciudad cabecera del partido de General Alvarado. Tiene por fecha de fundación el 12 de Mayo de 1911 y a  Martín de Álzaga y Marcelino Peláez como sus fundadores.


El primer tren arribó el 1º de marzo de 1912. Martín de Álzaga (en la foto con traje y sombrero) propietario de varios establecimientos en la zona y gestor del primitivo asentamiento poblacional es también el impulsor de la llegada del ferrocarril a la localidad. Elige como nombre Mechongué por su hija Mercedes.
Era una estación de primera, intermedia del ramal que unía Dionisia (Comandante Nicanor Otamendi) con San Agustín y estaba habilitada para pasajeros, encomiendas, carga, telégrafo y hacienda.





Igual que Yraizoz carecía de hilo de control. Se comunicaba con el Puesto de Control Zonal de Maipú a través de las estaciones vecinas.





En 1925 Marcelino Peláez presenta ante el gobierno provincial un proyecto de refundación del pueblo a partir de nuevo loteo realizado en tierras de su propiedad, respetando el nombre impuesto por de Álzaga. El pedido tiene una respuesta positiva el 22 de Enero de 1927.
La localidad centra su actividad económica en la producción agropecuaria y la estación es hoy un centro cultural y se encuentra en buen estado de conservación.





domingo, 5 de julio de 2015

Estación Hipólito Vieytes




El 14 de mayo de 1889 Mariano Ocampos, propietario de las tierras donde se construyó la estación realizó ante el escribano Almeida de Magdalena, una operación en la cuál vendió y donó al Ferrocarril de Costa Sud 192.000 m². La estación Hipólito Vieytes fue librada al servicio público el 23 de diciembre de 1892, fecha esta que fue tomada como fundacional para el pueblo, a pesar que recién en 1914 se realiza el primer loteo exitoso. La localidad pertenece al partido de Magdalena y su patrono es San Benito. La estación pertenecía a un ramal de segunda categoría y estaba habilitada para operar con pasajeros, encomiendas, carga. hacienda y telégrafo.






El nombre del pueblo y la estación recuerdan a Hipólito Vieytes, nacido en San Antonio de Areco en 1762 y fallecido en 1815. Estudió filosofía y jurisprudencia en el Real Colegio de San Carlos. En 1802 fundó el Semanario de Agricultura Industria y Comercio. Peleó como capitán de las milicias locales que derrotaron a los ingleses en 1806 y1807 En 1806 y 1807 luchó contra los ingleses como capitán de milicias fue dueño en sociedad con Nicolás Rodríguez Peña de una jabonería donde los revolucionarios de Mayo realizaban reuniones clandestinas. La Primera Junta lo envió como delegado al Ejército del Norte y luego fue secretario de Gobierno y Guerra, en reemplazo de Mariano Moreno. Los saavedristas en abril de 1811 lo desterraron. Volvió a la función pública con la caída de la Junta Grande al año siguiente. Fue secretario de la Asamblea del Año XIII y, tras la caída de Alvear, fue confinado a San Fernando.



Las fotos son obra de Eric, Andrea, Agustín, Ignacio y Candela Szewiel


sábado, 4 de julio de 2015

Nacionalización de los ferrocarriles





"La tarea de rehacer una Patria, de reconstruir la solidaridad perdida, y de reivindicar lo que nos fue hurtado por astucia, no es empresa para menguados"
 Raúl Scalabrini Ortiz

Compra de las compañías francesas
En década del cuarenta las empresas francesas que operaban ferrocarriles en el país continuaban sin generar beneficios y ya hacía rato que no proyectaban crecer. Considerando la situación en que Francia se encontraba después de la guerra y el inminente vencimiento de los beneficios otorgados por la ley Mitre, no era razonable soñar con mejora alguna, por lo tanto el gobierno provisional de la República de Francia facilitó las negociaciones con el de nuestro país. El 17 de noviembre de 1946 Miguel Miranda, presidente del Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (I.A.P.I) y el ministro plenipotenciario Wladimir D´ormesson, representando a las empresas ferroviarias de capital francés, firman un contrato que dispone el traspaso de las compañías CGBA, RPB y FCPSF al Estado Argentino a cambio de un total de $ m/n 182.796.173. Casi un año después, el 1 de noviembre de 1947 se incorporaron efectivamente a los Ferrocarriles del Estado.

Compra de las compañías de capital británico
La situación de las empresas británicas era para esa época calamitosa. Una de las empresas más importantes, el Ferrocarril del Sud, no pagaba dividendos a sus accionistas desde 1931 a pasar que desde 1935 no realizó inversión alguna en las líneas que operaba.
En julio de 1946 los Estados Unidos concedieron un préstamo a Gran Bretaña de 3.750 millones de dólares imponiéndoles una condición que obligaba a los ingleses a liberar las libras que debían a los países americanos por la provisión de suministros durante la guerra, para que éstos pudieran convertirlas en cualquier otra moneda y utilizar esos fondos para realizar operaciones comerciales en el mercado que les resultara mas conveniente (preferentemente EE.UU.). Finalmente, el gobierno argentino decidió saldar la deuda con la compra de las empresas que operaban los servicios públicos, entre ellos los ferrocarriles. 
En ese contexto surge desde un sector del gobierno la idea conformar una sociedad mixta, que permitiría a las sociedades inglesas continuar administrando las líneas ferroviarias pero asociadas al Estado Nacional, que aportaría 500 millones de pesos en 5 años para modernizar (en realidad reconstruir) los ferrocarriles. Desde otro sector del gobierno, liderado por el ministro de RR.EE. Atilio Bramuglia y los dirigentes de la Unión Ferroviaria, se oponían a este proyecto con estos argumentos: los británicos conservaban el control de un esencial elemento de dominio comercial; se les aseguraba un rendimiento mínimo del 4 por ciento, con una ganancia garantizada de 80 millones de pesos anuales, que probablemente no se reinvertiría en el país y de confirmarse el acuerdo se prorrogaba indefinidamente el artículo 8º de la Ley Mitre, que otorgaba a las compañías ferroviarias la exención de todo impuesto nacional, provincial o municipal. También la idea de la sociedad mixta desagradó a Estados Unidos, que la vio como una maniobra de Gran Bretaña para violar las condiciones del préstamo que recibiera.
Finalmente el gobierno encabezado por Perón se decidió por la nacionalización de los ferrocarriles. El 12 de Febrero de 1947 se firma el convenio de compra de los ferrocarriles pertenecientes a empresas británicas que pasaron a manos del Estado Nacional. El precio total que se pagó por los bienes pertenecientes a estas compañías fue de $ m/n 2.482.500.000, casi 150.000.000 de libras esterlinas.  Como parte del acuerdo de venta el Estado se hizo cargo de las deudas con las Cajas de Jubilaciones, de los aguinaldos y aumentos retroactivos adeudados al personal y de todos los juicios iniciados contra las empresas por la Nación, provincias, municipalidades o entidades oficiales hasta jumo de 1946, mas los gastos motivados por la compra además de  comprometerse a mantener en sus puestos a todo personal. A la firma del contrato, realizada en la Casa Rosada, asistieron el presidente de la Nación Juan Domingo Perón, sus ministros y secretarios, lo que indica la importancia asignada por el gobierno al tema.
Por fin, el 1 de marzo de 1948 en un acto multitudinario realizado en Retiro, se anuncia oficialmente la toma de posesión de los ferrocarriles.








Nacionalización de los ferrocarriles: la opinión de la oposición
La oposición criticó casi en forma unánime el proceso de nacionalización de los servicios, a pesar que sus plataformas electorales proponían siempre medidas en contra de los monopolios extranjeros, En el caso de la UCR, olvidaron los intentos de Yrigoyen de morigerar la nefasta influencia de los ferrocarriles ingleses en nuestra economía, defendiendo el derecho del Estado a fijar tarifas y mejorando las condiciones de trabajo de los trabajadores del sector. La Vanguardia, de circulación clandestina, publicó: “Italia pagó 325 millones de dólares como monto total de reparaciones de guerra y nosotros hemos pagado 375 millones de dólares de más solo por razones sentimentales”. Arturo Frondizi cuestionó que el pago fuera hecho en libras esterlinas y no en pesos moneda nacional. Unos y otros, algunos de manera consciente, otros casi ingenuamente, no hicieron mas que dar letra a los responsables de la llamada Revolución Libertadora, que restituyó el poder a la oligarquía. Posteriormente, el historiador marxista Milcíades Peña criticaría la nacionalización calificándola de desastre pro inglés: “En 1947, el gobierno peronista nacionalizó los ferrocarriles británicos en condiciones desastrosas para el país, subordinando los intereses y necesidades de la economía nacional a las conveniencias de la decadente metrópoli. El peronismo prostituyó así una vieja aspiración nacional, pero su propaganda convirtió la nacionalización de los ferrocarriles en símbolo de… la independencia económica.” (Masas, caudillos y elites. Ed. Lorraine, 1986). Nahuel Moreno, en cambio, no la descalifica: “[Inglaterra] cedió las dos piedras angulares sobre las que se asentaba el carácter semicolonial del país, los ferrocarriles y el Tratado Roca Runciman, pero lo hizo en las condiciones más armoniosamente favorables a sus intereses […] El Roca-Runciman dejó de funcionar […] la Argentina, consecuentemente, dejó de ser una semicolonia inglesa. Después de muchísimo años, desde 1880, se inició una etapa de independencia relativa. Quedamos a mitad de camino, en realidad, pues nos independizamos del imperialismo británico y no fuimos totalmente colonizados por el yanqui […]”. (Método de interpretación de la historia argentina. Ed.Pluma, 1975)



La visión de Scalabrini Ortiz
Raúl Scalabrini Ortiz participa del 17 de octubre de 1945, asistiendo a la aparición pública de esos hombres, "de nadie y sin nada,…que conducirán al país hacia su nuevo destino… ".Sin aceptar cargos públicos que limiten su libertad de opinar,  fue un defensor incondicional de la nacionalización, aún con las reservas que tenía sobre algunas de las acciones del gobierno peronista. Considera al ferrocarril en manos de empresas inglesas como la herramienta mas completa del sometimiento económico y como símbolo de nuestra situación colonial. Es la traza diseñada por las empresas británicas la que permite el traslado a bajo costo de nuestra producción primaria al puerto de Buenos Aires para cargar los barcos ingleses y es a través de las tarifas usurarias que esas empresas fijan como el Imperio inglés elimina todo posible desarrollo industrial en el interior, asegurando el mercado para los productos importados. Basta como ejemplo que el azúcar francés resulta mas barato que el tucumano. Sostiene Scalabrini además que los ingleses invirtieron capitales ínfimos, falsearon balances, que obtuvieron miles de hectáreas de regalo junto a las vías, que no cumplieron función de fomento alguna en las provincias pobres, que hundieron unos pueblos y levantaron otros torciendo el trazado de las líneas según sus intereses y los de sus socios: la oligarquía local.
Es por eso que, a pesar de los ataques que recibe desde cierto sector de la burocracia peronista, apoya sin reservas las nacionalizaciones de los servicios públicos, especialmente los ferrocarriles. Porque consideró imprescindible acabar con los monopolios extranjeros para iniciar la construcción de una nueva Argentina y porque, como bien dice. “"Hay muchos actos y no de los menos trascendentales de la política interna y externa del Gral. Perón que no serían aprobados por el tribunal de ideas matrices que animaron a mi generación….No debemos olvidar en ningún momento  -cualesquiera sean las diferencias de apreciación- que las opciones que nos ofrece la vida política argentina son limitadas. No se trata de optar entre el Gral. Perón y el Arcángel San Miguel. Se trata de optar entre el Gral. Perón y Federico Pinedo. Todo lo que socava a Perón fortifica a Pinedo, en cuanto él simboliza un régimen político y económico de oprobio y un modo de pensar ajeno y opuesto al pensamiento vivo del país".

Conclusiones

Nos parece que la asociación con las compañías extranjeras en la práctica significaba salvarlas de la bancarrota y continuar con el modelo de semicolonia agroexportadora que arrastrábamos desde la presidencia de Mitre. Y creemos que, respecto del precio pagado, es imposible realizar un análisis que no tenga en cuenta el contexto: lo cierto es que independientemente de la inversión realizada y de lo conveniente que resultó la operación para las compañías extranjeras, era absolutamente necesario recuperar el control de los ferrocarriles para preservar las fuentes de trabajo, la función social del mismo y para utilizarlo como elemento indispensable de una política nacional independiente, de promoción y desarrollo tanto del agro como de la industria, en la que sólo primaran nuestros intereses soberanos. No se consiguió alcanzar este objetivo, ya que se cometieron graves errores en la administración de los ferrocarriles y se careció de un plan integral para su desarrollo. Aún así,  es necesario recordar  dos hechos innegables a aquellos zonzos que aún hoy (como muy bien describía Jauretche en su Manual de Zonceras Argentinas) ensalzan a las anteriores administraciones: a) los “pulcros y eficientes” británicos y franceses habían llevado sus empresas al borde de la quiebra, a pesar de los incontables beneficios y exenciones que disfrutaban y de las reducciones de salarios que debió aceptar su personal; y b) los gobiernos que sucedieron al peronismo desarticularon a la incipiente industria ferroviaria nacional, cerraron ramales, despidieron trabajadores y arruinaron a pueblos enteros aceptando mansamente instrucciones de  organismos como el Fondo Monetario Internacional.


El ferrocarril en San Marino

                               La República de San Marino tiene poco más de 30.000 habitantes y 61 km cuadrados de superficie. Está ubicada ...